La vida del Burro en un santuario de México

Es fácil que a todos los que tenemos cierta edad se nos vengan recuerdos de la infancia de un burro en algún lugar rural ¿y quién no sonríe cuando su imagen se aparece en nuestra mente? Y es que es imposible encontrar a nadie a quien estos équidos no le caigan simpáticos.

Pero como muchos animales, los burros se domesticaron para ser utilizados por el hombre. Empezaron a usarse como animales de carga y cabalgadura sobre el año 5.000 a.c. Y hasta hace pocas décadas han sido fieles (y forzados) compañeros de los trabajos agrícolas y viajes en nuestro país.

Los santuarios de burros

Con la aparición de la maquinaria en la agricultura y la modernización del transporte, la población del burro se ha ido reduciendo drásticamente. El burro se queda en paro, y esto los empuja a la desaparición. El hombre, una vez más, deshecha aquello que ya no le resulta útil. Pero es cuando surge la esperanza. Una esperanza que nace de unos pocos que han visto en estos nobles y cariñosos animales algo más que una herramienta de trabajo. Una esperanza que parte del trabajo incondicional y voluntario en muchos refugios que albergan a estos animales, algunos de ellos exclusivamente para ellos y otros santuarios que, entre otros animales, asoman las orejas peludas de estos maravillosos équidos.

Burrolandia, la esperanza de los burros en México

Un santuario de burros se alberga en Otumba, Estado de México, desde 2006. Es el primero en toda Latinoamérica.

Mejor conocido como «Burrolandia», se trata de un espacio donde turistas de todas partes del mundo pueden convivir con jumentos, alimentarlos, conocer algunos mitos y hasta aprender el baile del burro.

De hecho, este recinto ha creado un día especial para el animal. La Feria del Burro se realiza en Otumba cada 1 de mayo, y es una de las más chistosas y extrañas del mundo, ya que los burros son los homenajeados y los disfrazan de artistas conocidos, de deportistas actuales o políticos mundiales, tal es el caso de «Donald Trompas», personaje que ahí conocerán.

La asociación nació con la finalidad de preservar la especie, ya que el burrito mexicano se encuentra en peligro de extinción, por lo que gracias a los donativos para la entrada y el apoyo de un grupo de voluntarios, se mantiene el lugar.

Bienvenido, Leticia, Jaime, Felixín, Somera, Antojo… estos son algunos de los nombres de los más de 40 burros que pasan una vida alegre y sana en Burrolandia.

¿Cómo podemos ayudar a los burros?

  1. Respétalos: no participes en actividades donde se les proporcione un trato cruel, abusivo o antinatural.
  2. Denuncia los casos de maltrato: si conoces algún caso de un animal que sufre abusos o abandono, ponlo en conocimiento de los cuerpos de seguridad. También busca el apoyo de alguna organización especializada.
  3. Apoya la causa: al igual que sucede con los animales de compañía, los santuarios permiten apadrinar a sus animales. También puedes hacerte socio, donar puntualmente, ser voluntario… En algunos casos, también es posible la adopción, pero debemos cumplir unas condiciones muy estrictas de espacio, medios económicos y permisos que garanticen el bienestar del animal a adoptar.

Si tú también has creado un «santuario» para tus animales en casa, cuídales con los mejores productos. Estos se encuentran en la tienda especializada de Claroshop.

By | 2019-05-14T05:55:45-05:00 mayo 8th, 2019|Espacios con corazón|0 Comments

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