Los cómics de Tintín, gran escenario para los animales

Las aventuras de este periodista belga no serían lo mismo sin su simpático fox terrier pero no es el único animal que le han acompañado a lo largo de las páginas de su cómic. Si eres seguidor de Tintín, sigue leyendo.

Elefantes, cebras, gatos, cerdos… Hasta unos 112 animales aparecían, en las viñetas de los tomos de Tintín, una gran variedad de especies y razas que los niños de la época pudieron conocer gracias a los innumerables viajes que realizaba el personaje rubio para vivir aventuras y desentrañar misterios.

La colección ‘Las aventuras de Tintín‘ consta de 24 tomos publicados entre 1930 y 1986. Junto a él, el Capitán Haddock y su inseparable peludo los millones de lectores que tuvo y tiene pueden conocer las costumbres en países de todo el mundo, monumentos típicos de todas partes del globo terráqueo, las relaciones internacionales que existían entre los años 30 y los 90  del siglo XX así como acontecimientos históricos reales que ocurrieron en todo el mundo en aquella época.

Aunque no es poco, esto no es lo único que se puede aprender de este comic. En muchas de las aventuras del rubio los animales juegan un papel protagonista. Es únicamente en el tomo ‘Aterrizaje en la luna’ donde no aparece más animal que Milú.

Este pequeño es un fox terrier cuyo nombre está inspirado en el apodo de la primera novia de Hergé era tan importante en las historias que al principio el cómic se llamaba ‘Las aventuras de Tintín y Milú‘. Es el único animal que aparece en todos los tomos y al que su humano cuida y alimenta como a un rey.

La fauna de Tintín

Aparte del compañero inseparable de Tintín, el animal que aparece con más frecuencia sumando todos los libros es el caballo.

Otros animales destacados en estos cómics de aventuras han sido Coco, una psitácida que aparece en Las joyas de la Castafiore;  Jacko, un loro que ataca a Milú provocando en Tintín miedo al sospechar que pueda haberle transmitido una enfermedad zoonótica, y  la urraca que roba unas esmeraldas en ‘Las joyas de la Castafiore’, entre otros.

También encontramos animales fantásticos como el Yeti, en el libro en el que Tintín viaja al Tibet.

Milú no es el único de su especie que aparece en ‘Las aventuras de Tintín’ sino que también se encuentran con un gran danés (La isla negra), un pequinés (‘Tintín en el Tibet’), un dogo (‘El secreto del Unicornio’) y varios de razas no especificadas en ‘Tintín en América’.

Errores y maltrato animal

No es oro todo lo que reluce en estas historietas. Podemos ver a más de 100 animales, como hemos dicho, pero no todos tienen un final feliz y muchos sufren de la mano del mismísimo Tintín.

En ‘Tintín en el Congo’, el reportero saca su lado más malvado matando a varios animales como a un mono al que despelleja, un clan de antílopes o a un cocodrilo al que encaja un arma en la mandíbula.

Sin embargo, la escena que más maltrato animal encierra es en la que un rinoceronte muere de una horrible manera tras haberle introducido un cartucho de dinamita en un agujero hecho en su lomo con un berbiquí, después de no haber podido asesinarle con los disparos que recibe.  

Este episodio fue muy controvertido en algunos países y asociaciones de protección animal le dieron un aviso a Hergé, quien acabó haciendo una versión más light en la que el animal salía bien parado para Alemania y los países escandinavos. Hoy en día solo la versión original en francesa conserva esa terrible escena.

Otros problemas que encierran estos cómics en cuanto a los animales son algo más suaves aunque perfectamente evitables. Se trata de errores especistas o veterinarios. Entre ellos están la forma de las vacas asiáticas dentro de los tomos ‘Los cigarros del faraón’ y ‘Tintín en el Tíbet’, que no es parecido al de los cebús locales. También, para los expertos, habrá sido una sorpresa encontrarse con que una osa dé a luz a 10 bebés en una sola camada (dentro de ‘Objetivo la luna’) o que las orejas de Milú sean totalmente verticales y sin manchas cuando nos lo presentan como un perro de raza pura.

Hay que destacar que con el pasar de los años, y seguramente habiendo aprendido de sus errores, los libros de Tintín adoptaron un tono más proteccionista. Justo tres años después del revuelo que hubo a partir de la publicación del libro situado en el Congo, Hergé publicó ‘Los cigarros del faraón’ donde el protagonista trata con quinina a un elefante y después se hacen inseparables. Esto, como todo lo anterior, también es reflejo del pensamiento de la sociedad que existía en ese momento. La cultura cambia el pensar de la sociedad y la sociedad cambia su pensamiento gracias a la cultura.

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By | 2019-07-05T10:52:19-05:00 julio 5th, 2019|Lo más guau|0 Comments

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